
Si le preguntamos a un judío ortodoxo ¿Por qué no acepta a Yeshúa como el Mesías? Tenemos una respuesta directa: no es el Mesías porque no cumplió la expectación mesiánica, no trajo el Reino Mesiánico de Paz y Prosperidad que anunciaron los profetas.
Los rabinos que han guiado a la Comunidad judía han desechado las características bíblicas del Mesías y han preferido adaptarse a una visión humanista, no obstante han orientado al pueblo a mantenerse unidos conservando estrictamente las costumbres y las prácticas de la antigüedad. Los rabinos han tratado de dar una respuesta a las necesidades cambiantes de la comunidad a través de la historia preservando al mismo tiempo la tradición, lo cual puede verse justificable en una perspectiva completamente humana, más no en la perspectiva bíblica que implica la actividad del Eterno en la historia del pueblo judío.
Teyvie el lechero de la película “ Violinista sobre el Tejado” resume esta doble enseñanza ante lo incomprensible hay una sola palabra: ¡TRADICION!.
Los judíos mesiánicos no desechamos la tradición, al contrario la amamos y sabemos que es el medio por el cual HaShem ha actuado sobrenaturalmente para preservar al pueblo judío. Pero en este punto lo que criticamos del rabinismo, en todas sus variantes y denominaciones, es la separación entre el concepto del Mesías revelado en la Tanak y el establecido por la tradición, especialmente a partir de la primera venida del Mesías cuando los líderes de las academias rechazaron el testimonio de cientos de miles de hombres y mujeres del pueblo judío que presenciaron los milagros y maravillas que les hicieron reconocer a Yeshúa de Nazaret como el Mesías esperado. Decenas de miles de estos judíos de todos los estratos y condiciones de la población judía dieron sus vidas por proclamar al Resucitado como el Mesías de Israel.
